El vínculo / The bond
Published on HivePostify by @enraizar · Sat Aug 01 2026
Saludos a la comunidad más terrorífica de Hive #ZonaDeEscalofrio. Esta es mi aportación al tema del mes presentado por @avdesing:
[Enlace](https://peakd.com/hive-196487/@zonadeescalofrio/el-misterio-y-los-poderes-ocultos-de-los-gatos-en-spooky-zone-iniciativa-es-en)
Aunque he de decir que no sé si la historia se ajusta al 100% a la iniciativa, aunque si que está inspirada en ella.
Invito a participar a en esta iniciativa a @jankris y a @leydilaura por si quieren ser parte de esta iniciativa.
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Greetings to Hive’s scariest community, #ZonaDeEscalofrio. Here’s my contribution to this month’s theme presented by @avdesing:
[Link](https://peakd.com/hive-196487/@zonadeescalofrio/the-mystery-and-the-occult-powers-of-cats-in-spooky-zone-initiative-es-en)
Although I have to say that I don't know if the story is 100% in line with the initiative, though it is inspired by it.
I invite @jankris and @leydilaura to participate in this initiative if they’d like to be part of it.
El vínculo / The bond
Carmen, una anciana risueña de 80 años era una mujer más que feliz, el brillo de sus ojos no mentía. Esa tarde llegó a su casa, como muchas tardes, después de haber compartido con algunas vecinas varias horas de charla en el parque del barrio.
Ese día, su amiga Juana bajó un juego de mesa que, si Carmen no recordaba mal, se llamaba algo así como Trivial. De tal forma que hasta el atardecer, las horas pasaron a gran velocidad entre sonrisas, preguntas y respuestas.
Al llegar a casa, se recostó en su sofá preferido, desde el cual observaba las fotografías de su difunto esposo. Su repentina muerte, recién jubilado, le quebró la vida. La Parca le arrebató sin aviso lo que más anhelaba… compartir sus últimos años con el amor de su vida, con su único amor.
Pasada la leve zozobra que le provocó el trágico recuerdo, Carmen retomó la rutina de todas las noches. Preparó una cena ligera para después entretenerse viendo una popular serie de televisión. Seguramente, al día siguiente, comentaría con su vecina Marina los últimos episodios, acompañadas con el habitual café con churros de todas las mañanas.
Los últimos giros de la serie daban para una más que entretenida conversación. Ezequiel, el rico hacendado que asesinó por avaricia a su socio Roberto, estaba flirteando con la hija de su difunto socio… ¿habría boda?, ¿Se daría cuenta Marieta de las perversas intenciones de Ezequiel? ¿Serían descubiertas las oscuras artimañas del corrupto comisario García?¿Tendría cura la extraña enfermedad de la joven María?
El encuentro con Marina no defraudó. Hablaron durante largo tiempo de su serie favorita. Marina estaba segura de que Archibaldo, el hijo mayor de Roberto, volvería de su exilio para imponer justicia… Sin embargo, Carmen estaba segura de que la clave estaba en el comisario García, cómplice de las fechorías de Ezequiel…
La jornada transcurría con normalidad y a eso de las 19:00 horas, Carmen salió de casa y se encaminó hacia el parque, segura de que volvería a disfrutar de unas entretenidas horas hasta su regreso.
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Carmen, a cheerful 80-year-old woman, was overjoyed—the sparkle in her eyes gave her away. That afternoon, she came home, as she did on many afternoons, after spending several hours chatting with some neighbors in the neighborhood park.
That day, her friend Juana brought over a board game that, if Carmen remembered correctly, was called something like Trivial. And so, until sunset, the hours flew by amid smiles, questions, and answers.
When she got home, she sank into her favorite sofa, from which she gazed at the photographs of her late husband. His sudden death—just after he had retired—had shattered her life. Death had snatched away from her, without warning, what she longed for most… to share her final years with the love of her life, her one and only love.
Once she had gotten past the slight unease caused by the tragic memory, Carmen resumed her nightly routine. She prepared a light dinner and then entertained herself by watching a popular TV series. Surely, the next day, she would discuss the latest episodes with her neighbor Marina over their usual morning coffee and churros.
The latest twists in the series made for a thoroughly entertaining conversation. Ezequiel, the wealthy landowner who murdered his business partner Roberto out of greed, was flirting with his late partner’s daughter… Would there be a wedding? Would Marieta realize Ezequiel’s sinister intentions? Would the shady schemes of the corrupt police chief García be exposed? Was there a cure for young María’s strange illness?
The meeting with Marina didn’t disappoint. They talked at length about their favorite series. Marina was certain that Archibaldo, Roberto’s eldest son, would return from exile to bring justice… However, Carmen was certain that the key lay with Commissioner García, an accomplice to Ezequiel’s misdeeds…
The day went on as usual, and around 7:00 p.m., Carmen left the house and headed toward the park, confident that she would once again enjoy a few entertaining hours until her return.
Sin embargo, ese día fue diferente, no llegó a reunirse con sus amigas. En el camino, quiso el caprichoso destino que Carmen se encontrara con un gatito.
Escuchó un maullido y, tras el mullido, descubrió a un diminuto gato que la miraba con ojos desvalidos. Una pequeña bola de pelo suave, que en apariencia, se encontraba extraviada. Un ser que parecía decir: recógeme, no tengo a nadie que me cuide.
La fragilidad que transmitía la pequeña criatura no dejó indiferente a Carmen, que la recogió con mucho cuidado del suelo. La pequeña criatura se calmó y pareció acurrucarse con gusto entre los brazos de la anciana.
No ocurrió lo mismo con Carmen que, muy nerviosa, durante horas buscó a la madre del gatito sin éxito alguno. Por fin decidió llevarse a la esponjosa bola a casa, daba tanta lástima.
El día de después comenzó de forma nada habitual. Con su amiga Marina no hablaron de Ezequiel sino del rescate del gato. Carmen buscaba a alguien que se hiciera cargo del gatito. Marina se comprometió con hablar con sus hijos por si alguno se aventuraba a adoptar al desvalido animal.
Cuando se despidió de su amiga se dirigió a la consulta del veterinario. Allí murió la mañana, aunque, al menos, al salir ya sabía preparar los biberones con los que alimentarlo y, por primera vez desde que lo había encontrado, sintió que tal vez podría mantenerlo con vida hasta que encontrara un hogar definitivo.
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However, that day was different—she didn’t end up meeting up with her friends. On the way, as fate would have it, Carmen came across a kitten.
She heard a meow, and after following the sound, she discovered a tiny kitten looking at her with helpless eyes. A little ball of soft fur that, it seemed, had gotten lost. A creature that seemed to say: “Take me in—I have no one to care for me.”
The fragility radiating from the little creature didn’t leave Carmen unmoved, and she picked it up very carefully from the ground. The little creature calmed down and seemed to curl up contentedly in the elderly woman’s arms.
The same could not be said for Carmen, who, feeling very anxious, spent hours searching for the kitten’s mother without any success. Finally, she decided to take the fluffy ball home—it was just too pitiful to leave behind.
The next day began in an unusual way. She and her friend Marina didn’t talk about Ezequiel but instead discussed the rescue of the cat. Carmen was looking for someone to take care of the kitten. Marina promised to talk to her children to see if any of them would be willing to adopt the helpless animal.
When she said goodbye to her friend, she headed to the vet’s office. The morning slipped away there, though at least by the time she left, she already knew how to prepare the bottles to feed him, and for the first time since she’d found him, she felt that maybe she could keep him alive until she found him a permanent home.
Pasaron los días y las semanas. El pequeño invitado ya tenía nombre: se llamaba Luna.. y no era gato, era gata, una gata preciosa.
Poco a poco Luna se fue convirtiendo en el centro de la vida de Carmen. Tampoco es que eso fuera extraño… la gata logró que Carmen se sintiera como el verdadero centro del universo. La seguía de aquí para allá, jugaban y dormían juntas. Como se dice popularmente parecían uña y carne…
La relación con la nueva inquilina fue minando la relación con sus amigas. Con los primeros biberones, la falta de sueño y el cansancio comenzaron las primeras disculpas por ausentarse de las reuniones de las tardes. Con el paso del tiempo las disculpas y las ausencias se fueron haciendo cada vez más numerosas.
Los encuentros con Marina, que tanto ratos placenteros le habían proporcionado, también se fueron dilatando en el tiempo hasta ir desapareciendo…
Carmen nunca estaba para nadie, incluso dejó de contestar a las llamadas de teléfono. Así, un 21 de diciembre el teléfono dejó de sonar. No importaba, Carmen era muy feliz, quizás como nunca lo había sido.
Cuando estaba en casa, la gata seguía a Carmen allá por donde fuera, propinándole pequeños cabezazos en las piernas, como diciendo aquí estoy yo. Cuando se sentaba, Luna, que rápidamente se posaba sobre las rodillas de Carmen, ronroneaba acariciando con su dulce mirada el feliz rostro de ella.
No era raro que las dos amigas, una grande y otra pequeña, conversaran sobre cualquier tema, ni que la amiga humana se refiriera a la gata como: mi cielo, vida mía, mi niña, mi tesoro…
Las fotos de su difunto marido ya no provocaban ningún sentimiento… todo el amor era para Luna, ese pequeño ser que hizo que se sintiera tan especial, tan única.
A los tres meses la gata parecía más hinchada y, desde luego, mostraba más apetito. El veterinario no tuvo ninguna duda después de examinar a Luna. Estaba embarazada. La situación era realmente extraña, Luna nunca había salido de casa, aunque lo verdaderamente importante era que todo fuera bien.
Carmen estaba muy ilusionada con la novedad. Podía imaginarse, sin dificultad, cuidando a sus nuevos “hijos”. Se notaba ansiosa, no quería que nada saliera mal. Mimaba a Luna como nunca, a cualquier signo de “anormalidad” rápidamente consultaba con el veterinario. Todo marchaba bien, o muy bien, hasta aquella mañana en la que Luna desapareció.
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Days and weeks went by. The little guest already had a name: she was called Luna… and she wasn’t a male cat—she was a female cat, a beautiful female cat.
Tags: #horror#terror#story#initiative#spanish#spookyzone#zde#zonadeescalofrio#gatos#cats