No todos los sueños de infancia tienen nombre. Ladies of Hive Community Contest #302 [EN/ES]

Published on HivePostify by @noraydaap · Tue Aug 18 2026

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LADIES OF HIVE #302 ===================

No todos los sueños de infancia tienen nombre ---------------------------------------------

Fuente [Pixabay](https://pixabay.com/photos/sewing-to-sew-needle-crafts-thread-5117019/)

Hola querida comunidad de @ladiesofhive

Las preguntas de esta semana me hicieron pensar en dos cosas que parecen sencillas, pero que pueden decir mucho de una persona: aquello que reconocemos de nuestra familia en nosotros mismos y aquello que soñábamos ser cuando éramos niños.

1️⃣ ¿A quién de mi familia me parezco más y por qué?

Si tuviera que escoger a una persona de mi familia a la que siento que me parezco, diría que a mi madre.

No necesariamente en los rasgos físicos, sino en algo que considero mucho más importante: la manera de preocuparnos por los demás.

Mi madre tenía esa sensibilidad de interesarse por las personas, por lo que les estaba pasando y por sus problemas. No necesitaba que alguien fuera de su familia para sentir preocupación por él.

Creo que algo de eso se quedó conmigo.

Cuando alguien cercano me cuenta que está atravesando una dificultad, no puedo simplemente escucharlo y olvidarlo. Me quedo pensando en esa persona, en lo que estará viviendo y en si existe alguna manera, aunque sea pequeña, de ayudar.

A veces incluso me preocupo demasiado por problemas que no son míos.

Con los años he aprendido que no siempre podemos solucionar las dificultades de los demás, pero sí podemos acompañar, escuchar o hacer algo pequeño que les haga sentir que no están solos.

Y quizás ahí encuentro otra semejanza con mi madre: cuando quiero ayudar, prefiero hacer algo concreto antes que quedarme solamente en las palabras.

Puede ser preparar algo para alguien, arreglar una prenda, compartir lo que tengo o simplemente estar disponible cuando una persona necesita hablar.

También creo que de mi familia aprendí a darle valor a las cosas hechas con las manos.

Me gusta coser, hacer artesanías, preparar dulces y encontrarle utilidad a cosas que quizás otros desecharían.

No sé cuánto de eso se hereda y cuánto se aprende mirando a quienes estuvieron cerca de nosotros.

Pero cuando me descubro preocupándome por alguien o buscando la manera de ayudar, muchas veces pienso en mi madre.

Y me gusta creer que, de alguna manera, hay una parte de ella que continúa viviendo en mí.

2️⃣ ¿Cuál era mi trabajo soñado cuando era niña y qué trabajo tengo hoy?

Esta pregunta me hizo sonreír porque, sinceramente, no recuerdo haber tenido de niña una profesión soñada muy definida.

Quizás porque cuando somos pequeños pensamos más en cómo queremos vivir que en cómo vamos a ganarnos la vida.

No tenía un nombre concreto para mi futuro.

No soñaba con un uniforme determinado, una oficina ni una profesión específica.

Creo que soñaba más bien con una vida en la que pudiera tener una familia, sentirme útil y hacer cosas que disfrutara.

La vida después fue tomando sus propias decisiones.

Cuando me convertí en madre, mis prioridades cambiaron. Dejé de trabajar para dedicarme a cuidar de mi hija y durante muchos años gran parte de mi vida estuvo alrededor de ella y de nuestra casa.

Hoy mi trabajo tampoco tiene un nombre tan sencillo como el de una profesión tradicional.

Hago artesanías, coso, preparo dulces y otras cosas desde casa.

Algunas veces son trabajos para vender y ayudar económicamente a la familia; otras veces simplemente hago algo porque me gusta o porque alguien que quiero lo necesita.

Y aunque de niña no hubiera podido imaginar exactamente esta vida, ahora pienso que tiene algo de aquel deseo que quizás nunca supe poner en palabras.

Quería sentirme útil.

Y eso sí lo he conseguido de muchas maneras.

He sido madre, ama de casa, costurera, artesana, repostera y muchas otras cosas que probablemente nunca habría sabido nombrar cuando era niña.

Quizás por eso ya no pienso que todos los niños necesiten tener una profesión soñada.

Algunos sueñan con ser médicos, maestros, astronautas o artistas.

Otros simplemente imaginan una vida bonita sin saber todavía qué forma tendrá.

Y eso también es soñar.

Cuando miro hacia atrás, no siento que me haya faltado un sueño profesional.

Siento que fui construyendo mi vida poco a poco, con las circunstancias que me tocaron y con las cosas que aprendí a hacer con mis propias manos.

Y quizá lo más bonito es que todavía hoy puedo aprender algo nuevo, hacer algo diferente y descubrir capacidades que ni siquiera sabía que tenía.

Porque no todos los sueños de infancia tienen nombre.

Algunos simplemente esperan a que la vida nos ayude a descubrirlos.

Gracias por leerme y por permitirnos mirar una vez más hacia esa niña que fuimos.

Las imágenes son de Pixabay. La versión en inglés fue hecha con DeepL Translate.

🇬🇧 In English

LADIES OF HIVE #302 ===================

Not Every Childhood Dream Has a Name ------------------------------------

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