Supersticiones (Superstitions) [ES/EN]
Published on HivePostify by @rinconpoetico7 · Thu Jul 30 2026
Español Supersticiones
«Martina, ¿Dónde estás?». Alise entraba al apartamento.
«Alise, estoy desayunando». Una voz chillona se escuchaba por el apartamento.
«Hola, amiga, siéntate y come algo».
«No te preocupes. Solo quiero un café para recargar energías. Jaja. El día está muy frío y parece que va a llover». Alise sentía escalofríos.
«Ok, ya te lo preparo. Por favor puedes traerme la sal para guardarla». Martina hablaba desde la cocina.
«Está bien, jefa. Jaja».
Alise tomaba el frasco y en un descuido se cayó sobre la mesa. Martina salió corriendo a ver lo que había pasado, y la expresión de pánico se tomó el bello rostro de la pelirroja.
«Amiga, no, no, eso es mal augurio. Apresúrate toma un poco de sal y arrójala por encima de tu hombro izquierdo. No tienes tiempo que perder». Martina pasaba una pizca de sal.
«Como crees, eso solo son supersticiones. Ya vamos a trabajar que se nos hace tarde». Alise recogía la sal y la tiraba a la basura.
«Amiga, por el amor de Dios, has lo que te digo». Martina colocaba las manos en son de súplica.
«Estás sobre actuando. Eres muy supersticiosa. Vamos al trabajo».
Después de unos minutos, las chicas iban saliendo del edificio, y la lluvia empezaba a arreciar. Alise se acercó hasta el apartado de paraguas y tomó uno. Lo abrió y se preparó para salir. Martina abría los ojos al máximo de sus cuencas.
«Cierra el paraguas, no lo abras dentro, es de mala suerte». Martina tomaba el paraguas y lo cerraba afanosamente.
«Amiga, en serio, me estás preocupando con esas exageraciones. Cálmate, por Dios». Alise tomaba el paraguas y salía del edificio.
Mientras iban caminando, vieron unas escaleras colocada sobre el alero de un edificio. Martina iba a rodear la escalera y Alise blanqueaba los ojos.
«Amiga, está lloviendo. Te mojarás».
«No me importa. No pienso pasar por debajo de esa escalera, es de mala suerte». Martina corría rodeando la escalera.
«Amiga necesitas un novio, con urgencia. Jaja».
«No quiero mala suerte, bastante tengo en mi vida».
Luego de unos minutos, las mujeres llegaron a la oficina y la lluvia cesaba se repente.
«Ya ves, llegamos sanas y salvas. No nos pasó nada y además salió el sol. Eres muy supersticiosa, amiga».
«Bueno, creo que exagere un poco. Jaja». Martina se mostraba avergonzada.
«Vamos a trabajar, mejor». Alise cerraba el paraguas y subían a la oficina.
Las dos mujeres tomaron el ascensor. Alise presionó el botón del décimo piso. El ascensor empezaba a moverse, mientras sonaba una suave melodía, de un momento a otro, el ascensor se detuvo en el octavo piso. Las mujeres se miraron extrañadas y en un segundo, el ascensor empezó a caer.
Martina y Alise gritaban sin parar.
«Amiga, vamos a morir». Martina abrazaba a su amiga.
Alise rezaba, en tanto unas lágrimas asomaban por sus ojos cafés. Después de un largo sufrimiento, el ascensor se detuvo de improviso. Las mujeres abrieron los ojos y suspiraron profundamente. Después las puertas del ascensor se abrieron abruptamente y unos hombres sacaban a las mujeres aterrorizadas.
«Dios mío, pensé que no saldríamos de eso». Alise temblaba sin parar.
«Sera mejor ir por las escaleras». Cuando Alise iba a subir se le rompió una zapatilla y cayó, fracturándose el tobillo.
El dolor era terrible en ese momento, Martina llamó a una ambulancia. Un gran caos se armó en ese momento, Alise y Martina subían a la ambulancia, cuando arrancó a toda velocidad el vehículo se estrelló con un taxi. Las mujeres gritaban, y los paramédicos trataban de calmarlas.
Los paramédicos sacaban a las mujeres de la ambulancia y en ese momento una gran tormenta se desató. Los paramédicos llevaban a Alise a un lugar seguro, mientras Martina corría tras ellos. Después de toda aquella odisea, las mujeres, y los paramédicos llegaron al hospital.
Luego de unos días, Alise llegaba al apartamento de Martina con muletas que la ayudaban a caminar.
«Hola, Amiga, ¿Cómo estás?». Martina ayudaba a acomodar a Alise en la silla del comedor.
«Bien, me estoy recuperando». Alise soltaba un suspiro melancólico. «Pero estoy muy desanimada. Mi novio me dejó por otra».
«Lo siento, amiga». Martina abrazaba a su amiga.
«Es como si la mala suerte, me persiguiera». Alise miraba a su amiga. «Y por favor no digas: “Te lo dije”». Alise soltaba un suspiro.
Martina colocaba los dedos en su boca moviéndolos de un lado a otro. Las mujeres se dispusieron a desayunar.
«Bueno debes admitir que todo lo que pasó ese día no fue algo normal, así que...». Martina se levantaba e iba a la cocina.
«Son cosas que pasan. Una cosa no tiene que ver con la otra». Alise tomaba la sal y se le derramaba.
La mujer asustada apuró a recoger la sal y aventar una pizca sobre su hombro izquierdo. Martina salía con los cafés.
«¿Qué paso?». Martina miraba a su amiga nerviosa.
«Nada, nada... Jaja».
English Superstitions
"Martina, where are you?" Alise was coming into the apartment.
"Alise, I'm having breakfast." A shrill voice could be heard around the apartment.
"Hi, friend, sit down and have something to eat."
"Don't worry. I just want a coffee to recharge. Haha. The day is very cold and it looks like it's going to rain." Alise was feeling chills.
"OK, I'll prepare it for you. Please can you bring me the salt to keep it." Martina was talking from the kitchen.
"It's okay, boss. Haha."
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