Entre lo que pasa y lo que no digo #35 —La cama perfecta. [Esp/Eng]

Published on HivePostify by @veramfund · Thu Sep 03 2026

---

Hola comunidad @holos-lotus, con este post doy continuidad a la serie. No siempre tengo algo importante que contar.

La mayoría de los días pasan sin escenas memorables, sin frases que subrayar, sin conclusiones claras. Aun así, algo queda. No como aprendizaje ni como revelación, sino como una capa fina sobre lo cotidiano.

De ahí la idea de hacer esta serie, Entre lo que pasa y lo que no digo.

No es un intento de explicarme ni de encontrar sentido a todo. Es una forma de mirar lo que suele quedarse fuera de conversación: gestos pequeños, hábitos cotidianos, momentos que no se anuncian pero que están presentes.

Lo escribo desde lo cotidiano, desde lo observable. No necesita ser profundo para ser real. No busco cerrar ideas ni dejar mensajes. Solo registrar, como quien anota el clima del día sin juzgarlo.

Así que no habrá respuestas ni promesas. Solo escenas mínimas, días normales y una voz que mira.

@veramfund

---

Entre lo que pasa y lo que no digo #35 La cama perfecta

Fuente [Pixabay](https://pixabay.com/photos/bedroom-interior-design-house-room-5772286/)

> Hay mañanas en las que ordenar una cama parece mucho más sencillo que ordenar todo lo demás.

Esta mañana tenía prisa. De esas mañanas en las que el teléfono empieza a reclamar atención antes de que uno haya terminado de despertar. Había mensajes pendientes, cosas que resolver y un día de trabajo que ya parecía demasiado largo antes de comenzar.

Miré el reloj. Tenía que salir.

Pero antes de hacerlo, miré la cama.

No estaba exactamente deshecha. Solo estaba... mal. Una esquina de la sábana había quedado doblada, una almohada estaba un poco más abajo que la otra y el cojín estaba torcido.

Podía haberlo dejado así. Nadie iba a venir a revisarlo. Nadie iba a saber cómo había quedado mi cama aquella mañana.

Pero me puse a arreglarla.

Estiré la sábana y la alisé con las manos. Acomodé una almohada, después la otra y finalmente el cojín. Di un paso hacia atrás para mirar el resultado.

Todavía no estaba bien.

Volví a acercarme y moví el cojín unos centímetros.

Ahora sí.

O eso pensé.

Mientras hacía todo aquello, me di cuenta de algo bastante absurdo. Tenía prisa, pero estaba dedicando varios minutos a conseguir que una cama quedara perfectamente ordenada.

¿Por qué?

No tenía una respuesta inmediata. Simplemente necesitaba que quedara así.

Quizá porque había demasiadas cosas que no podía ordenar.

No podía organizar todo lo que tenía pendiente. No podía controlar las conversaciones que tendría durante el día ni decidir cómo se comportarían otras personas. Tampoco podía saber qué problema aparecería a media mañana o si al final del día tendría energía para hacer todo lo que había planeado.

Había demasiadas cosas fuera de mi alcance.

Pero aquella cama sí podía quedar exactamente como yo quería.

Una sábana estirada. Una almohada en su lugar. Un cojín derecho.

Tres pequeñas cosas que obedecían.

Y quizá eso era suficiente.

Me quedé mirándola unos segundos. La habitación parecía diferente, aunque en realidad casi nada había cambiado. Seguía teniendo la misma ropa sobre una silla, el mismo teléfono lleno de notificaciones, las mismas cosas pendientes y el mismo día esperando detrás de la puerta.

Nada se había solucionado.

Pero había una cosa que estaba en su sitio.

Pensé que quizá hacemos algunas cosas no porque sean importantes para los demás, sino porque necesitamos sentir que todavía podemos poner algo en orden.

No siempre podemos ordenar nuestra cabeza. No siempre podemos ordenar nuestra vida. A veces ni siquiera podemos ordenar lo que sentimos.

Pero podemos doblar una sábana, acomodar una almohada, guardar algo en su lugar.

Y durante unos minutos, eso basta.

Me puse los zapatos, tomé las llaves y volví a mirar la cama antes de salir.

Perfecta.

El resto del día no tenía ninguna garantía.

Mientras cerraba la puerta pensé que quizá ese pequeño ritual no tenía tanto que ver con la limpieza. Ni siquiera con el orden. Quizá tenía que ver con empezar el día sabiendo que, al menos, había una cosa que podía controlar.

Una pequeña isla de orden antes de entrar en todo lo demás.

No sé si mañana volveré a hacer exactamente lo mismo. Probablemente sí. Quizá vuelva a estirar la sábana demasiado, quizá vuelva a mover el cojín unos centímetros y probablemente vuelva a pensar que estoy perdiendo el tiempo.

Pero también sé que, algunas mañanas, esos minutos son una forma silenciosa de decirme que todavía hay cosas que puedo poner en su sitio.

Y quizá no necesite mucho más que eso para comenzar el día.

> No podía ordenar el día. Así que ordené la cama.

---

Tags: #hive-131951#growinguptogether#hivecuba#bienestar#consciencia#spanish#ecency#enlace#bbh#alive

View full post on HivePostify →

Join HivePostify — Pakistan's First Web3 Platform →