Crónicas de lo Absurdo #33. El ahorro que cuesta. [ES/EN]
Published on HivePostify by @vladimirmf · Wed Aug 26 2026
🇪🇸 En Español
Crónicas de lo Absurdo #33 ==========================
El ahorro que cuesta --------------------
Hola querida comunidad @holos-lotus, regreso una vez más para compartir una nueva entrega de esta serie:
Crónicas de lo Absurdo.
> Esta es una serie de crónicas sobre lo cotidiano, sobre esas escenas que se repiten tanto que dejan de parecernos extrañas. Aquí no hay exageración ni ficción forzada. El absurdo no se inventa, se observa. Son textos nacidos de la experiencia diaria, de la espera, de las normas sin sentido, de los gestos que todos conocemos y que casi nunca cuestionamos. No pretenden dar respuestas, solo detenerse un momento y mirar con atención eso que hemos aprendido a aceptar.
En esta la trigésima tercera edición el tema es:
El ahorro que cuesta.
Fuente [Pixabay](https://pixabay.com/photos/job-office-team-business-internet-5382501/)
Ahorrar electricidad nunca ha sido una mala idea.
En realidad, en un país donde la energía puede escasear y donde mantener funcionando el sistema eléctrico se convierte en un desafío, ahorrar es una necesidad.
El problema comienza cuando el ahorro se convierte en una medida general que no distingue entre actividades, lugares o necesidades diferentes.
Durante determinados períodos de crisis energética en Cuba, en muchos centros de trabajo se aplicaron medidas de ahorro que incluían apagar equipos y limitar el consumo eléctrico durante determinadas horas.
La intención era comprensible:
menos consumo durante las horas más críticas.
Hasta ahí, todo parece lógico.
Pero hay trabajos que dependen directamente de la electricidad.
Una oficina moderna puede estar llena de computadoras, impresoras, iluminación y equipos de climatización.
No son elementos decorativos.
Son parte de las herramientas necesarias para trabajar.
Y aquí aparece una pequeña contradicción.
Puedes apagar una computadora y ahorrar electricidad.
Pero si todas las computadoras de una oficina están apagadas, quizá también hayas apagado una parte importante del trabajo que debía realizarse allí.
Y está el otro problema.
El clima.
Una oficina diseñada para funcionar con aire acondicionado puede convertirse rápidamente en un lugar difícil de soportar cuando ese equipo deja de funcionar.
En el calor cubano, no hace falta demasiado tiempo para que trabajar allí se convierta en una prueba de resistencia.
Entonces sucede algo bastante lógico:
la gente sale de la oficina.
No porque no quiera trabajar.
Simplemente porque resulta muy difícil permanecer allí.
Y así aparece una escena curiosa.
Se ahorra electricidad dentro de la oficina...
mientras los trabajadores esperan fuera a que puedan volver a entrar.
El problema se vuelve todavía más interesante cuando hablamos de empresas cuyo trabajo depende casi completamente de las computadoras.
Mi hija trabaja en una empresa de proyectos.
Hoy cuentan con paneles solares que permiten disponer de una fuente adicional de electricidad.
Pero durante bastante tiempo también tuvieron que enfrentar períodos en los que se aplicaban medidas de ahorro y se interrumpía el suministro eléctrico.
Una empresa de proyectos no produce cajas ni mercancías que puedan quedarse almacenadas hasta que regrese la electricidad.
Produce proyectos.
Documentos.
Cálculos.
Diseños.
Información.
Y cada proyecto tiene algo que no se puede apagar:
una fecha de entrega.
Puedes ahorrar unas horas de electricidad.
Pero el calendario no ahorra esas mismas horas.
El plazo continúa avanzando aunque la computadora esté apagada.
Y ahí comprendí que el verdadero costo de una medida de ahorro no siempre aparece en la factura eléctrica.
Tags: #hive-131951#growinguptogether#bienestar#consciencia#spanish#awareness#ecency#hivecuba#enlace#bbh